Gracias a estrictas restricciones como el cierre de las fronteras, y una cuarentena al inicio de la pandemia, hoy en Rapa Nui cumple un año libre de coronavirus y se terminan las restricciones a la movilidad. En las calles el tránsito es normal, los amantes del deporte disfrutan del mar y desde julio del año pasado los alumnos asisten a clases en completa normalidad.

«Aquí no hay distanciamiento de mesas, no se requiere la mascarilla, no te toman la temperatura al entrar, los restaurantes, bares y cafés están funcionando de manera absolutamente normal», cuenta a Meganoticias María Fernanda Sepúlveda, residente de la isla.

Pero a pesar de esto, algunas restricciones del Gobierno no se ajustan a la realidad de la isla y han pedido el término del toque de queda o algunas restricciones de aforo u horarios diferidos para ciertas actividades.

Si bien la «normalidad» en la isla está de vuelta, esta ha dejado una grave crisis económica. Desde el 17 de marzo del año pasado se suspendió el puente aéreo Santiago-Rapa Nui y con esto los 150 mil turistas que llegaban al año desaparecieron, poniendo fin a la principal fuente de ingresos de territorio.

Actualmente el desempleo roza el 70%, los hoteles y hospedajes se han tenido que reinventar y el desabastecimiento ha afectado a la isla. Hoy la canasta básica cuesta 2,5 veces más que en el continente, es difícil encontrar azúcar y aceite, e incluso un huevo puede llegar a costar $600.

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