“Puerto Valparaíso ha analizado en repetidas ocasiones los antecedentes aportados por la Federación de Trabajadores Portuarios (FTP), y en todas estas oportunidades ha concluido que el grupo de personas señalado por ellos no son objeto del programa de mitigación establecido para enfrentar los efectos del cambio en el modo de operación del Terminal 2”, señaló el gerente de Asuntos Corporativos de Puerto Valparaíso, Cristian Calvetti.

En diciembre de 2013, la totalidad de los Trabajadores Portuarios Eventuales (TPE), es decir 1.244 personas, accedieron a bonos que iban entre $1.500.000 y $15.750.000, entregándose beneficios por casi US$ 20 millones en un proceso de diálogo histórico a nivel nacional, tanto por la cantidad de trabajadores contemplados y los montos cedidos, que se extendió durante casi siete años y finalizó con una amplia validación de las 19 organizaciones sindicales portuarias más relevantes de Valparaíso.

“Las personas del listado adicional generado por FTP, el cual hemos analizado en reiteradas ocasiones, no cumple con los requisitos validados por los propios trabajadores: es decir no tienen un mínimo de tres turnos mensuales en los últimos tres años, para ser considerados como trabajadores portuarios eventuales”, explicó el ejecutivo.

Cristian Calvetti agregó que “al margen de estas consideraciones, y sin que Puerto Valparaíso haya recibido ninguna instrucción para construir un programa de mitigación para trabajadores no portuarios o que no registran turnos mínimo, estamos dispuestos a sentarnos y caso por caso explicar la situación de cada persona al interior del programa de mitigación que a la fecha ya ha entregado recursos al 95% de los trabajadores eventuales”.

“Por lo tanto rechazamos categóricamente la actitud del dirigente de la denominada Federación de Trabajadores Portuarios (FTP), Juan Díaz Eshima, quien días antes de concretarse una importante reunión programada para hoy miércoles, con representantes de la Empresa Portuaria Valparaíso (EPV), amenazó con paralizar el Puerto de Valparaíso, lo que condiciona de manera evidente cualquier tipo de conversación entre las partes”, finalizó Calvetti.

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