Múltiples son las enfermedades que pueden afectar a la población, algunas con mayor grado de incidencia, mientras que otras no. Las pestes son uno de los malestares que más se propagan y de las que se tiene mayor atención a nivel de salud internacional, pues afectan tanto a adultos, como a los niños, siendo estos últimos los más propensos a padecerlas. La Dra. Marcela González Leyton, pediatra infectóloga de Clínica Ciudad del Mar, señala que es importante saber diferenciar estas enfermedades para aplicar el tratamiento adecuado.

En el largo listado de pestes figuran la varicela, rubéola, sarampión, escarlatina, exantema súbito y eritema infeccioso, entre otras; las que si bien han sido controladas a través de vacunas y otros tratamientos, no han sido erradicadas del todo de nuestra sociedad.

Las pestes son exantemas que corresponden a diversas enfermedades infeccionas que se manifiestan con manchas y/o lesiones de piel, y se desarrollan principalmente en la edad pediátrica.

“Los agentes infecciosos que producen las pestes son exclusivos de los seres humanos y son de fácil contagio, por ello es esencial tomar atención a los primeros síntomas, de modo de poder tratarlas a tiempo y evitar su propagación”, indica la Dra. Marcela González Leyton, pediatra infectóloga de Clínica Ciudad del Mar.

Contagio

Los exantemas más contagiosos son la varicela (peste cristal) y el sarampión, pues se contagian por vía respiratoria, a través de pequeñas partículas que son eliminadas al ambiente. Las otras pestes, en cambio, se transmiten mediante el contacto directo con las secreciones respiratorias o por gotitas eliminadas por la tos o estornudos que quedan en suspensión por poco tiempo y solo hasta un metro de distancia.

“Para el contagio, basta con que las personas compartan un espacio común con un enfermo para contraer la enfermedad. Si se junta una persona sin protección contra la varicela o sarampión con una que tiene una peste, hay más de un 90% de probabilidad que la otra persona se contagie”, explica la especialista de Clínica Ciudad del Mar.

Asimismo, las infecciones que tienen lesiones vesiculares (ampollas), como la varicela o el pie-mano-boca pueden contagiarse también a través del contacto con estas lesiones, ya que las vesículas contienen virus viables de ser transmitidos.

Cómo reconocer los diferentes tipos de pestes

La Dra. Marcela González Leyton entrega los principales datos y características de cada una de las pestes más comunes para que los papás puedan reconocer el tipo de enfermedad que afecta a sus hijos y, de ese modo, acudir al especialista para que pueda darles el tratamiento más oportuno.
Sarampión: Esta es una enfermedad viral altamente contagiosa, de carácter epidémico, que se propaga por el contacto de gotas provenientes de la nariz, boca o garganta de la persona infectada, o por secreciones. El virus ataca fuertemente al sistema inmunológico, facilitando la aparición de convulsiones, encefalitis, otitis, neumonía e incluso la muerte. Sólo los seres humanos pueden padecer este virus.

Los síntomas son la fiebre, congestión nasal, tos, intolerancia a la luz (fotobobia), dolor muscular y de garganta. Después de la fiebre aparecen las erupciones en la piel de la cara y el resto del cuerpo, además de pequeñas marcas blancas en la parte interna de las mejillas. En los menores de un año hay que tener especial cuidado, ya que se trata de una infección que puede llegar a ser grave y complicarse con bronconeumonía.

Rubéola: es causada por el Virus Rubéola y se transmite por vía respiratoria. Sus síntomas son similares al sarampión, pero más tenues. Aparecen pequeñas erupciones en la piel de color rosáceo en la cabeza, pies y tronco, que duran aproximadamente tres días. También se inflaman los ganglios que están detrás del cuello. Esta infección es de riesgo en mujeres embarazadas, ya que puede infectar al feto cuando tiene menos de 16 semanas.

Varicela: es producida por el virus Varicela Zoster y dura aproximadamente diez días. Es muy contagiosa, pero benigna entre el 95% y 99% de los casos. Al comienzo presenta manchas en forma de punto rojo similares a la picadura de insectos, evolucionando hacia una ampolla con líquido en su interior. Luego de dos o tres días se rompen y forman costras de color violáceo. Además, durante este proceso pican mucho.

Puede haber lesiones en la boca, mucosa genital y cuero cabelludo. Antes de que aparezcan las manchas en la piel hay síntomas respiratorios similares a un refrío, donde también puede haber fiebre.

Escarlatina: causada por la bacteria Streptococcus Pyogenes. Se contagia por vía respiratoria y suele presentarse con amigdalitis. El periodo de incubación es de uno a seis días y sus síntomas son fiebre, cefalea, dolor muscular y de garganta, escalofríos, dolor abdominal y malestar general.

Síndrome de pie-mano-boca: es producido por enterovirus que afecta principalmente a las guaguas y a los niños menores de 5 años, aunque pueden contraerla las personas de cualquier edad. Habitualmente comienza con fiebre, que puede ser alta, apetito reducido o rechazo alimentario. También hay dolor muscular y de garganta. “Durante esta primavera hemos visto con mayor fuerza este virus, ya que ha aumentado la frecuencia de estos casos a lo largo del país”.

“La mayoría de las pestes se manifiestan sólo una vez en la vida, pues corresponden a infecciones donde los niños crean anticuerpos y éstos evitan que se repitan. Una excepción es la escarlatina, que es una infección bacteriana que se puede repetir más de una vez en la vida de las personas”, puntualiza la especialista de Clínica Ciudad del Mar.

Asimismo, la pediatra infectóloga destaca la importancia de las vacunas para prevenir la propagación de las pestes. “Si bien algunos papás se niegan a que sus hijos reciban vacunas por temor a que sus componentes puedan causar autismo, hay que recordar que tal teoría ha sido tajantemente negada por los organismos de salud, tanto nacionales como internacionales. Además, es la manera más efectiva para prevenir estas enfermedades”, puntualiza.

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