Autoridades y delegaciones de 10 países y 7 presidentes asistieron el pasado domingo 26 a la ceremonia inaugural de la ampliación del Canal de Panamá, el gran conector entre el Atlántico y el Pacífico que hoy queda en condiciones de asimilar el paso de buques Neo Panamax, naves dos veces más grandes que las usuarias del Canal por más de 100 años.

La inversión, que supera los US$ 5.000 millones, es impulsada por el estatal Administrador del Canal de Panamá (APC) y el consorcio privado Grupo Unidos por el Canal (GUPC), quienes comenzaron con las obras en el 2007 e inauguraron con gran alegoría este pasado domingo con el paso del primer buque: la nave china Cosoco Shipping Panama, de 300 metros de largo.

“Todas las actividades se realizaron con un estricto protocolo de seguridad debido a la gran cantidad de visitas que ha tenido la apertura. Se hizo un especial reconocimiento a las 8 personas que fallecieron en la construcción del canal y con muchos fuegos artificiales entro el primer buque, el cual era enorme e impactó a todos los presentes. Cerca de 300 metros y lleno de contenedores.

Llegabas a pensar que no lograría pasar. Fue realmente un espectáculo”, declaró Ricardo Tejada Curti, gerente general de la Asociación Nacional de Armadores (ANA), entidad gremial que representa a la Marina Mercante Chilena.

Chile es el tercer usuario del canal, precedido por Estados Unidos y China, y más de un 40% del comercio exterior de nuestro país transita por esta vía, es por esto que la presidenta Michelle Bachelet asistió para ser testigo del evento y compartir con los actores del comercio internacional marítimo y autoridades políticas del globo.
Por su parte, la industria naviera chilena, actores primordiales de la actividad del Canal, destacó los grandes alcances de esta ampliación, la cual mejora la eficiencia del mercado marítimo.

“El día sábado en la noche ya habían 170 reservas para el uso del canal ampliado por buques New Panamax y para julio ya está anunciado el primer GNL, se estima que Chile será quien comience a pasar estos buques por el Canal, los cuales tenían cruzar por el estrecho de Magallanes, significando 10 días más de viaje y una considerable suma de combustible”.

La ampliación del canal significa también la posibilidad de transportar más carga, y por ende serán necesarios menos buques para satisfacer el mercado intercontinental. La eficiencia que proyecta esta nueva megaobra apunta a una fuerte disminución del impacto ambiental en la industria del transporte marítimo, el cual es ya es el sistema de transporte más amable con el ambiente en relación a su capacidad.

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