La diabetes es una enfermedad que causa más de cinco millones de muertes al año a nivel mundial. En Chile, la patología se ha multiplicado y actualmente 1 de cada 10 chilenos la padece. Si bien su avance ha sido significativo, según la Organización Mundial de la Salud, el 80% de los casos son prevenibles. Esto, principalmente, cuando las personas tienen resistencia a la insulina. Por ello, la diabetóloga de Clínica Ciudad del Mar, Dra. Luciana Concha, explica cómo evitar esta enfermedad y los cuidados que hay que tener para no desarrollarla.
Cada vez que ingerimos alimentos, el nivel de glucosa en la sangre aumenta. Por eso, el páncreas secreta una hormona llamada insulina, que ayuda a sacar la glucosa de la sangre, depositarla en las células y así obtener energía para nuestro cuerpo. Eso es lo normal, pero ¿Qué pasa cuando nuestro organismo no responde a la insulina que produce? Ese proceso es lo que conocemos como resistencia a la insulina. Si no existe un cuidado respecto a esto, con el tiempo el nivel de glucosa en la sangre empieza a aumentar y se desarrollan pre-diabetes y luego diabetes tipo 2.
“La resistencia a la insulina no presenta síntomas porque no es una enfermedad en sí misma. Por ello es que hay que estar atentos ante las señales que nuestro cuerpo pueda manifestar, como manchas café oscuras en la zona de los pliegues de la piel y acumulación de grasa abdominal, por ejemplo”, explica la Dra. Luciana Concha, diabetóloga de Clínica Ciudad del Mar.
Además, comenta la especialista, esta condición médica se asocia a otros factores de riesgo para la salud como niveles de colesteroles “malos” aumentados (triglicéridos), colesteroles “buenos” disminuidos (HDL), presión arterial elevada y obesidad. Este conjunto de variables se conoce como Síndrome Metabólico, y su presencia incrementa el riesgo para desarrollar complicaciones cardiovasculares, como el endurecimiento de las arterias (Ateroesclerosis), enfermedades del corazón y accidentes cerebrovasculares.
Si bien no hay claridad respecto al origen de esta insulinoresistencia, sí existen causas que puedan explicarla, dentro de los cuales están los antecedentes familiares de papás o hermanos con diabetes tipo 2, obesidad ―sobre todo aquella alojada en el abdomen―, un estilo de vida sedentario y el estrés, entre otras.
Este problema afecta tanto a los hombres como a las mujeres, y actualmente también a los niños debido a la obesidad, cada vez diagnosticada a edades más tempranas. No obstante lo anterior, hay que tener en cuenta que hay etapas de la vida en la que es “normal” tener cierto grado de resistencia a la insulina, como en la pubertad. “Lo importante es pesquisar a tiempo esta condición, pues se puede revertir la evolución progresiva de la resistencia a la insulina mediante cambios en el estilo de vida”, puntualiza la Dra. Concha.
El tratamiento para la insulinoresistencia se basa en llevar una dieta balanceada, saludable, baja en grasas y azúcares. Al mismo tiempo, debe haber un aumento de actividad física acorde con la edad, características y posibilidades de cada persona. Si lo anterior no tiene resultados positivos, dice la diabetóloga de Clínica Ciudad del Mar, es necesario que el médico tratante considere el uso de medicamentos, sobre todo si hay antecedentes de riesgo, como síndrome de ovario poliquístico, prediabetes o hígado graso.
Recomendaciones para una vida más saludable
El cambio en el estilo de vida, es decir, en el tipo de alimentación y la actividad física, debe mantenerse de por vida para evitar la progresión hacia estados más avanzados y disminuir las eventuales complicaciones. Por eso, si se presentan algunos de los factores de riesgo mencionados, lo mejor es empezar a cambiarlos cuanto antes y así evitar llegar al estado de diabetes franca con los problemas cardiovasculares característicos.
En este sentido, la Dra. Luciana Concha nos entrega una serie de consejos para poder adecuarnos a unos hábitos más saludables que nos ayudan a mantener nuestro cuerpo y salud en equilibrio.
· Realizar ejercicios aeróbicos, ya que aumenta la masa muscular. Se recomiendan, en un principio, al menos 2 horas y media a la semana para prevenir la progresión y entre 4 y 7 horas semanales para alcanzar y/o mantener un peso corporal saludable.

· Llevar una dieta sana y equilibrada, basada en el consumo de hidratos de carbono complejos y con bajo índice glicémico.

· Reducir el consumo de azúcar refinada, jugos y dulces, además del pan, arroz y pastas blancas. Si se van a ingerir, que sea en porciones moderadas.

· Incluir en la dieta las carnes magras, pollo, pescado, nueces y legumbres.

· Preferir aceite de oliva.

· Limitar el consumo de alcohol.

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