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La Saissetia Oleae, más conocida como conchuela negra del olivo, se ha convertido en el último tiempo en una de las plagas que afecta a olivos y cítricos con mayor crecimiento en las regiones de Coquimbo y de Valparaíso, por lo que combatirla de manera efectiva se ha transformado en uno de los principales desafíos para los productores de la zona.

En ese contexto, un grupo de investigadores de la Facultad de Agronomía de la Universidad de La Serena, en colaboración con la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), las universidades de Sao Paulo y de Valparaíso y la empresa AVance biotechnologies, está desarrollando un proyecto que tiene como finalidad obtener un insecticida biológico, basado en hongos entomopatógenos, capaz de combatir a este cóccido que además del olivo y los cítricos puede atacar a otros frutales como damascos, perales y paltos, y plantas como arrayanes, fresnos, liquidámbar y laureles.

La génesis

El equipo de la Universidad de La Serena (ULA), conformado por Carmen Jorquera, Marcia Yáñez y Carol Krausz, trabajó durante tres años en la búsqueda de cepas de hongos nativos de la zona, para lo cual tomó muestras de las distintas provincias de las regiones donde existieran cultivos de olivos y cítricos. De hecho, Carol Krausz, coordinadora alterna del proyecto, comenta que durante ese periodo se encontraron más de 320 cepas de hongos, de las cuales alrededor de 7 fueron analizadas en bioensayos en terreno.

“En Chile la mayor parte de los hongos entomopatógenos que se utilizan para estos fines pertenece al género trichoderma, los cuales provienen de la zona centro-sur y sur y han sido colectados especialmente en la alta montaña, en bosques forestales, por lo que no se ajustan a las condiciones edafoclimáticas que existen en las regiones de Coquimbo y La Serena, donde a menudo hay altas temperaturas, una capa de materia orgánica baja y existe una radiación ultravioleta importante”, explica la investigadora.

Así, luego de varios meses de investigación y de pruebas, el equipo de la ULA llegó a la conclusión de que los dos géneros de hongos entomopatógenos con mayor presencia en la zona en cuestión y que en la práctica evidenciaron mejores resultados a la hora de enfrentar a las conchuelas negras fueron beauveria y metarhizium.

Cabe destacar que a nivel de laboratorio —lo que implicó realizar un trabajo in Vitro con las conchuelas— las cepas de los hongos demostraron tener un 80%-90% de control. En las pruebas en terreno —donde la plaga se encuentra en su hábitat natural— los hongos evidenciaron un nivel de control que llegó a 50%, lo que de acuerdo a los expertos es un porcentaje bastante alto.

“En estos momentos, cuando nuestro objetivo es llegar a la etapa de generar un bioplaguicida en base a estos hongos, podemos decir que tenemos afinadas seis cepas de metarhizium y una de beauveria, que fueron las que mejores resultados dieron luego de las pruebas”, explica Carol Krausz.

Fuente: El Mercurio

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