Jóvenes en situación de discapacidad intelectual, que estudian en la escuela especial Las Dalias de Viña del Mar, aprendieron técnicas de cultivo de árboles junto al coipo de CONAF y viveristas de la Reserva Nacional Lago Peñuelas.

Con diferentes actividades en todo el país, la Corporación Nacional Forestal (CONAF) celebró las cuatro décadas de existencia de su emblema institucional, el coipo Forestín. Y en la Región de Valparaíso lo hizo de una manera particular, aportando con un grano de arena a la inclusión laboral de jóvenes en situación de discapacidad intelectual, provenientes de la escuela especial Las Dalias, que administra la Fundación Coanil en Viña del Mar.

Para ayudar a estos estudiantes a dar el gran paso de incorporarse al siempre difícil mundo del trabajo, CONAF, en el marco de los festejos de su famosa mascota, los invitó a recorrer el vivero de la Reserva Nacional Lago Peñuelas, donde aprendieron técnicas de cultivo de ejemplares arbóreos, una posibilidad de empleo avalada por sus terapeutas ocupacionales.

Sobre la iniciativa, el director regional de CONAF Valparaíso, Héctor Correa, manifestó que “se trata del segundo acercamiento que como servicio tenemos con este grupo de jóvenes. El primero fue bastante exitoso y, por eso, con las especialistas de la Fundación Coanil, decidimos llevar a cabo una nueva actividad, con más más estudiantes y trabajadoras viveristas apoyándolos”.

Añadió que “al finalizar las estaciones, en las cuales se les enseñó a plantar, desmalezar y embolsar árboles, los alumnos compartieron un desayuno con las funcionarias y aprovecharon de cantarle el cumpleaños feliz a Forestín. Fue una bonita experiencia que generó en ellos un mayor interés por lo que es la mantención de áreas verdes y el cuidado del medio ambiente”.

En tanto, la terapeuta ocupacional y encargada de Inclusión Laboral de la Fundación Coanil, Marcela Varas, detalló que la iniciativa consistió, principalmente, “en despertar el interés laboral” de los estudiantes, con el objetivo de que puedan desarrollar mayor independencia y competencia para postular a empleos formales, dependiendo de su nivel de discapacidad.

Por otra parte, entre las razones que propiciaron la alianza interinstitucional, con la posterior visita al vivero de la reserva nacional, mencionó la importancia de que este grupo de personas en situación de discapacidad pueda conocer y aprender oficios vinculados a la naturaleza, porque “el contacto directo con la tierra es una actividad en sí terapéutica, que favorece aspectos emocionales”.

Finalmente, en relación con el anecdótico festejo por los 40 años del corpóreo de CONAF, Varas dijo que “nosotros no les habíamos comentado (a los estudiantes) que iba a ser el cumpleaños de Forestín. De hecho, los que vinieron la vez anterior nos preguntaron si iba estar, entonces fue súper entretenido para ellos después poder celebrarlo, compartir con él la torta”.

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