El domingo se cumple el primer aniversario del estallido social, una situación que -entre otras- inició un difícil proceso de crisis en la economía chilena que pocos meses después se vería acrecentada por la pandemia del coronavirus. Así ya lo reconocía ante el Congreso en abril el presidente del Banco Central, Mario Marcel, afirmando que “el desempeño de la economía desde octubre a la fecha otorga un frágil punto de partida para enfrentar la emergencia del COVID‐19”.

Si bien el organismo admitió en ese momento que la emergencia sanitaria provocó una contracción de la actividad en una magnitud mayor a la observada en la segunda mitad de octubre del año pasado, ya en ese entonces la actividad de sectores como el comercio, hotelería y restaurantes se detuvo parcialmente. Esto provocó una aumento de la incertidumbre, situación que se reflejó en las cifras: después del estallido social los informes reflejaron una baja en la actividad de la economía y un aumento en el desempleo.

Pero no fue una situación que afectó solo a los números, ya que -como expresó Marcel-, la visión del país después del 18 de octubre cambió, tanto a nivel local como internacional. “La posibilidad de que el encauzamiento institucional de la crisis social no sea capaz de evitar el resurgimiento de la violencia es un riesgo particular que se agrega en nuestro país”, indicó el presidente del Banco Central.

Antes del 18

El escenario económico internacional de septiembre de 2019 hacía prever al mercado que los próximos meses podrían ser complejos. Ese mes la guerra comercial entre Estados Unidos y China había recrudecido, que impactó a los mercados financieros, lo que se sumaba a una salida no negociada del Reino Unido de la Unión Europea y un severo deterioro de la situación económica de Argentina. El peso, por su parte, continuó su depreciación frente al dólar.

“Las expectativas de consumidores se han deteriorado respecto de principios de año y el empleo asalariado privado muestra un menor dinamismo”, indicaba en ese entonces el Banco Central, destacando que la inversión había mostrado un crecimiento mayor Al anticipado, en particular por su componente en construcción, consigna El Dínamo.

En cifras, el mes reportó los siguientes números económicos:

  • Índice de Precios al Consumidor (IPC, inflación): variación de 0%
  • Tasa de desempleo: 7%
  • Ocupados (personas con trabajo): 8.512.300
  • Ocupados informales: 2.421.890
  • Fuerza de trabajo: 9.157.000
  • Crecimiento de la actividad económica: 3%
  • Proyección de crecimiento del PIB: entre 2,25% y 2,75%

La crisis

“Los complejos eventos que han ocurrido en nuestro país durante los últimos días tendrán efectos en la evolución de la economía”, adelantaba el Banco Central el 23 de octubre, destacando los primeros daños al comercio y a la infraestructura.

Pese a ello, a una semana del estallido social, todavía se observaban efectos acotados en los mercados financieros locales, aunque ya mostrando descensos en la bolsa algo mayores. De hecho, el 21 de octubre -primer lunes después de las primeras protestas- la Bolsa de Santiago debió suspender sus operaciones luego del desplome varias acciones, siendo el retail el más afectado, con un IPSA cayendo más de 4% a los minutos de la apertura.

Pero fue a una semana del estallido social que se reportaron las primeras alteraciones al comercio: la Asociación de Supermercados detalló que, a menos de una semana desde el 18 de octubre, uno de cada tres (28%) de los supermercados del país habían sufrido daños, y uno de cada cuatro había sido saqueado; el el 30% de las reservas hoteleras fue cancelada y daños por destrozos en edificios y mobiliarios públicos solo en la comuna de Santiago superiores a los $3 mil millones.

Al 25 de octubre la Cámara de Comercio de Santiago reportó que 25 mil locales fueron afectados por el estallido, con un costo de pérdida estimado en US$1.400 millones. De dicha cifra, US$908 millones correspondían a saqueos, mientras que US$500 millones fue de ventas que no se pudieron realizar por el cierre forzado de locales, consigna El Dínamo.

Un segundo golpe se vio a fin de ese mes, cuando se determinó cancelar las cumbres de la COP25 y la APEC. El 31 de octubre, la Bolsa de Santiago fue testigo de la caída del IPSA en más de un 3%, mientras que el dólar sostuvo una fuerte alza de $10, cerrando a $738, su precio máximo en 14 años.

La industria del turisms indicó que la no llegada de las 25 mil personas que visitarían Chile por la COP25 y 7 mil personas por la APEC significó una pérdida aproximada de US$40 millones solo considerando los gastos directos de las delegaciones.

El Ministerio de Economía agregó que un total de 6.791 pymes  se vio afectadas durante los primeros días de protesta, totalizando 37.441 trabajadores.

La situación se reflejó en las cifras, con bajas en la actividad económica y la mayor caída en el IPC desde hace 15 años, sin que todavía se vieran los efectos en el desempleo:

  • IPC: variación de 0,8%
  • Tasa de desempleo: 7%
  • Ocupados (personas con trabajo): 8.484470
  • Ocupados informales: 2.464.830
  • Fuerza de trabajo: 9.124.060
  • Crecimiento de la actividad económica: 3,5%

Otro de los efectos se vio en las pensiones: los fondos C, D y E bajaron ante los resultados negativos de instrumentos nacionales, especialmente de renta fija, en el marco del estallido social, con caídas de -1,25%, -2,73% y -3,26%, respectivamente.

Según datos del Banco Central, entre el 17 y 30 de octubre, el peso chileno tuvo una depreciación de 3,8%, mientras el IPSA presentó una caída de 7,4%.

Fin de 2019

El primer fin de semana de octubre, el recientemente nombrado ministro de Hacienda, Ignacio Briones, apuntó a los efectos negativos del estallido social en la economía chilena. No sólo la recaudación por IVA bajó 25%, sino que también ya se veía a futuro un Imacec negativo y un recorte a las proyecciones de crecimiento.

La Cámara Nacional de Comercio (CNC), en tanto, indicó que las ventas bajaron en un rango de 25% promedio, con sólo entre el 15% y 18% de los establecimientos en la Región Metropolitana operando con normalidad. Esto implicaba, según la CNC, la pérdida de entre 80 mil y 100 mil empleos.

En noviembre, las cifras económicas fueron las siguientes:

  • IPC: variación de 0,1%
  • Tasa de desempleo: 6,9%
  • Ocupados (personas con trabajo): 8.532.260
  • Ocupados informales: 2.527.800
  • Fuerza de trabajo: 9.162.700
  • Crecimiento de la actividad económica: -3,3%
  • Proyección de crecimiento del PIB: entre 1,8% y 2,2%

En diciembre, Mario Marcel volvía a dar un crítico panorama para el país: “Si el desempleo se estacionara en cifras en torno al 10% y la inflación se empinara al 6% -el doble de la meta del Banco Central- el coeficiente de Gini, que mide la desigualdad en la distribución del ingreso, retrocedería 27 años, hasta los valores que exhibía a comienzos de los 90“, consigna El Dínamo.

Estas aprensiones se vieron reflejadas en las cifras del último mes de 2019:

  • IPC: variación de 0,1%
  • Tasa de desempleo: 6,9%
  • Ocupados (personas con trabajo): 8.547.630
  • Ocupados informales: 2.567.520
  • Fuerza de trabajo: 9.189.130
  • Crecimiento de la actividad económica: 1,1%
  • Proyección de crecimiento del PIB: 1%

En su informe de las Cuentas Nacionales correspondientes al cuarto trimestre de 2019, el Banco Central reconoció que hasta el tercer trimestre, el producto interno bruto (PIB) acumulaba un aumento de 2,2%, pero que los tres meses siguientes, la economía se contrajo 2,1% producto del estallido social.

Así, Chile terminó el 2019, con un crecimiento en la economía de un 1,2%, la cifra más baja en una década. En tanto, la inflación llegó al 3%.

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