El nacimiento, crecimiento y expansión del Casino de Viña del Mar está totalmente ligado al de la ciudad. Cuando tan solo era un balneario, con potencial de polo industrial, se decidió la construcción de una serie de edificaciones con el objetivo de darle un destino más bien turístico. La más importante de aquellas construcciones fue la sala juegos, un espacio orientado a atraer viajeros de alto nivel económico. Mucho antes del acceso general y de la popularidad de los sitios de casino online, la sociedad más pudiente era la que frecuentaba estos lugares.

Los orígenes

Pero antes de todo eso, el principal dueño de las tierras donde hoy se encuentra Viña era Don José Francisco Vergara, quien consiguió, mediante un decreto, la creación de una ciudad independiente de Valparaíso. De esta manera, en 1878 se levantó la Municipalidad, y con ella varias corporaciones que le dieron este carácter industrial. Sin embargo, todo comenzó a cambiar a partir de 1914, cuando el intendente del momento, Alberto Mackena, propuso la creación de un casino para darle prosperidad al territorio.

Tuvieron que pasar unos cuantos años más hasta que el impulso económico del presidente Carlos Ibáñez llevó a cabo la obra, junto con el Teatro Municipal, entre otros edificios. Finalmente, el 31 de diciembre de 1930 abrió sus puertas el Casino de Viña del Mar, atrayendo una nueva población turística que cambiaría completamente el destino de la ciudad. Convertida en uno de los primeros balnearios del país, Viña pasó a ser un centro político y económico fundamental de la región.

Una obra de lujo

El casino, tanto por su arquitectura como por su historia y su reputación, es uno de los más importantes de América Latina. Su fachada, conservada desde la construcción original, es de estilo grecorromano, con las altas columnas características de aquellas civilizaciones. En el interior posee tres niveles, entre los que hay salones para eventos, otros para juegos, además de restaurantes y una sala de exposiciones.

Además, desde 2003 funciona a su lado el Hotel del Mar, un lujoso complejo con vista al Pacífico, donde pueden hospedarse los turistas que quieran dormir bien cerca del casino. Cuenta con confortables habitaciones, spa, piscina y hermosos jardines. La importancia de la sala de juegos es tal que funciona como sede oficial del torneo más prestigioso de póker en Latinoamérica, además del Campeonato Nacional EPS.

De la familia a la corporación

Los vaivenes de este lugar, desde la perspectiva del negocio, fueron muchos y tienen sus particularidades. Estuvo bajo la órbita municipal hasta 1975, cuando las familias de Martínez Ruiz y Cueto, ligadas al fútbol y al Banco Concepción, se hicieron cargo del mismo. Entre otros bienes, eran dueños de la vieja aerolínea Fast Air, además de empresas mineras y de seguros.

La primera crisis llega en 1981. Para resolverla, se desprenden de muchas empresas y se dividen las dos restantes: la familia Cueto se quedaría con la aerolínea, que luego derivaría en LATAM, mientras que la de Martínez quedaría a cargo del casino. Antonio Martínez Ruiz, ahora único dueño, quiso transformarlo en una compañía familiar y, además, modernizarlo. Para esto contrató a un amigo personal, el conocido ingeniero Pier-Paolo Zaccarelli, quien llevó adelante la creación del hotel, y juntos fundaron la marca Enjoy, actual denominación del casino, bajo la cual adquirieron otros varios emprendimientos.

Sin embargo, una nueva crisis lo azotó en 2005, cuando la ley del juego promulgada ese año otorgó licencias para la construcción de muchos más casinos alrededor del país, lo que aumentó la competencia y dificultó al Enjoy mantener el 90% del negocio del juego en Chile, número que ostentaba hasta ese momento. 

Más adelante, consiguieron que la empresa adquiera nuevos inversores para resurgir pero, lamentablemente, la crisis social chilena y la pandemia mundial han vuelto a poner en crisis al Casino de Viña del Mar, un espacio declarado de interés histórico y/o arquitectónico por el Concejo Municipal en el año 2000.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *